
VI
El recuerdo del libeccio
En sus cuadros una fuerza invisible hace volar las tumbonas y derriba macetas, jarrones y columnas. Para el galerista Alain Blondel, que lo representó durante casi treinta años, es el recuerdo del libeccio, el viento del oeste que al atardecer hacía volar las tumbonas en las playas romanas.
Algunos personajes vestidos de blanco cruzan a grandes pasos estos lugares sacudidos por la ráfaga. Las camisas restallan, a veces pierden el sombrero; pero siguen avanzando, impasibles, absortos en sus pensamientos.